El papel de la pintura intumescente contra el fuego

La pintura intumescente contra el fuego es una pintura especial a base agua compuesta por resinas de acetato de polivinilo y ligantes desarrollada para proteger el acero estructural frente el fuego generando una espuma protectora que aísla térmicamente al soporte cuando en el ambiente hay un calor intenso. Esta reacción ayuda a evitar la propagación del fuego y, además, retrasa el deterioro del soporte. Esto hace de la pintura intumescente un aliado de gran importancia y eficacia en la protección pasiva contra los incendios, ya que, aunque no ayuda a extinguir el fuego, al menos contribuye a reducir la gravedad de los daños y a retrasar la propagación del fuego.

La espuma generada tras la reacción química que se produce debido al aumento de la temperatura se mantiene adherida a las estructuras metálicas hasta 180 minutos, de modo que protege la estructura, evitando que alcance los 500 ºC, temperatura a partir de la cual se empiezan a deteriorar las estructuras metálicas.

Cabe destacar que el uso de pintura intumescente está contemplado en diferentes normativas españolas de seguridad, como el Documento Básico de Seguridad contra Incendios y el Reglamento de Seguridad contra Incendios en los Establecimientos Industriales.

Funciones de la pintura intumescente contra el fuego

Visto lo anterior, podemos concretar que la pintura intumescente cumple con dos funciones principales. Por una parte, la pintura intumescente protege el elemento sobre el que está aplicada, en este caso, el acero estructural de una construcción, lo que mejora su resistencia y retrasa su reacción. Esto, además de mejorar la seguridad de la estructura, retrasando su posible colapso, permite que las medidas para luchar contra el fuego sean más eficaces y da tiempo a poner en marcha protocolos externos.

Aplicación de pintura intumescente contra el fuego

Para que la pintura intumescente contra el fuego pueda adherirse correctamente a la superficie y cumplir su función debe aplicarse en superficie libres de grasa, polvo, aceite o suciedad, así como cualquier contaminante que evite que el producto se una a la estructura adecuadamente. En caso de corrosión, óxido o presencia de aceites será necesario aplicar las técnicas necesarias para su eliminación antes de la aplicación de la pintura intumescente.

Para conseguir un acabado de calidad, normalmente deben aplicarse al menos dos capas de pintura intumescente con equipos adecuados, en toda la superficie, incluidas vigas y columnas (aunque algunos fabricantes preparan pinturas que solo requieren una sola capa). La primera capa servirá de comprobación de la adherencia, así como de protección frente a la corrosión. Si fuera necesario, se puede aplicar previamente una imprimación anticorrosiva. En cualquier caso, y de manera opcional, para reforzar la protección y mejorar el acabado se puede aplicar una capa de esmalte ignífugo de acabado.

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2018-10-25T09:44:41+00:00